Es interesante notar que en Mc 9,33, en esta misma casa, Jesús reprenderá a los discípulos preocupados por saber quién es el más grande entre ellos, diciendo: "Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos".
Mientras esto sucede, la gente de Cafarnaúm parece esperar a que pase el día de sábado, en el cual está prohibido visitar y curar a los enfermos, para llevar a Jesús a todos "los que están mal y poseídos por demonios". Toda la ciudad está reunida. Una multitud se agolpa, personas que sufren por diversas razones, como vemos muchas a nuestro alrededor y a través de la televisión. Marcos ofrece aquí una imagen vívida del deseo de la humanidad de encontrarse con el corazón de Dios que se manifiesta en Jesús, de la necesidad que todos tienen de salvación, porque no hay nadie que no se encuentre en alguna situación de pobreza, necesidad, confusión o sufrimiento. Todos sentimos que Jesús puede decirnos algo, puede hacer algo por nosotros.