Listen

Description

El verbo ver aparece cuatro veces en estos seis versículos. Este ver no sólo transmite un simple sentido de lo que se ve, de los ojos, sino que es un ver más profundo que va más allá de los sentidos. 

Es un ver que descubre, un ver que encuentra, un ver que sabe, un ver que hace entrar en el misterio más profundo de Dios y suscita una profesión de fe y un testimonio convencido: “Este es el Hijo de Dios”. Jesús el Emmanuel, está en medio de nuestro mundo desgarrado por tanta violencia, injusticia, indiferencia, pero quizás no lo vemos o no queremos verlo y reconocerlo. 

Por eso es urgente un Juan Bautista de nuestros tiempos, que diga al mundo: "¡Este es el cordero de Dios, este es aquel que quita el pecado del mundo!". Pero antes de contarlo al mundo y que nuestro testimonio sea verdadero, es necesario verlo, descubrirlo, reconocerlo, tener una experiencia personal de primera mano, pidiendo a Dios que abra nuestros ojos interiores:

“Señor, abre mis ojos para verte, reconocerte, acogerte, amarte para luego poder gritar al mundo: “¡He visto” y doy “testimonio de que éste es el Hijo de Dios!”