"Buscad al que hace las Pléyades y el Orión, y vuelve las tinieblas en mañana, y hace oscurecer el día como noche; el que llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra; Jehová es su nombre"
Amós 5.8
Es asombroso darnos cuenta de lo poco que sabemos acerca de lo que creemos que supuestamente sabemos. Y es que hay demasiadas cosas, aparentemente tan comunes u obvias que ocurren a nuestro alrededor sobre las cuales simplemente la ciencia (me refiero a aquella verdadera ciencia, que es honesta) se ha tenido que limitar a teorizar con cierta humildad... Porque lo cierto es que una vez los científicos, luego de un incontable esfuerzo, encuentran lo que creen que es la última verdad, Dios les expone un sucesivo misterio del que puedan hacerse cargo.
Piensa por ejemplo en cosas tan comunes a nuestros ojos como un amanecer, un anochecer, el universo, las constelaciones y su orden. O en cosas aparentemente tan insignificantes como la estructura de un hilo de una tela de araña o el misterio que se eclipsa en un capullo en metamorfosis.
Difícilmente podrías hacer algo semejante a alguna de estas cosas que mencioné por medio de tus manos y de la más avanzada tecnología... Pero estoy absolutamente seguro de que ¡Jamás serías capaz de hacer algo parecido en perfecto orden, poder y excelencia mediado tan solo por el poder de tu voz!
Pero mira esto: "Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz." (Génesis 1:3)... ¿Lo ves? Dios dijo y fue. Nada más medio allí... solo el libre poder incomprensible del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo creándolo todo en el Génesis para Su Gloria por medio del poder de Su Voz, de Su Palabra.
Cómo es evidente, hay una eterna, infinita e incomparable diferencia entre tú y Él, y tu vida entera, la presente y la eterna dependen de Aquel Dios omnipotente Creador.
Por tanto dice el profeta Amós: "Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis" (Amós 5.4)
No busques en ningún otro lado, porque no hay nada mejor fuera de tu Creador. Búscalo a Él... ¡y vive!