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“y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo”

Lucas 24. 51

Una persona responde: “En el cielo. Jesucristo está en el cielo. Las Escrituras cuentan con total claridad que una vez crucificado y resucitado, el Señor ascendió victorioso para sentarse a la diestra del Padre, donde está orando e intercediendo incesantemente por cada una de sus ovejas delante del Santo Padre, como nos cuenta Romanos 8. 34.”

Pero de pronto, su interlocutor responde, también con absoluta seguridad: “No. Cristo está aquí, presente, en el corazón de cada creyente, y en medio de su iglesia, que aun a la distancia por causa de esta cuarentena, se congrega en un mismo Espíritu en Su nombre, pues dice el Señor acerca de Él mismo que: Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos (Mateo 18. 20). Si el Señor Jesús estuviera en el cielo ¿Cómo podrían ser ciertas sus palabras cuando dijo: He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén?” (Mateo 28. 20).”

Y tú solo observas atentamente ¿Complicada discusión, no lo crees? Pero aún mas complicado se torna todo, cuando de inmediato, los dos amigos, se vuelven a ti, y te dicen: “¿y tú? ¿Dónde crees que está Cristo?”

Y bueno, la verdad es que sería imposible redargüir a cualquiera de ellos, pues ambos tienen la razón en lo que defienden ¿Verdad? Sin embargo, puesto que la Biblia es clara en ambas perspectivas, sería imposible defender tan solo uno de aquellos puntos de vista, pues, por la Palabra de Dios entendemos que Cristo está tanto en el Cielo, a la diestra del Padre, como también entendemos que está justo aquí, al lado nuestro, en cada momento y en cada circunstancia, fiel e inmutable hasta el fin del mundo. Cristo Jesús está en ambos lados al mismo tiempo.

Pero ahora, para tu propia bendición y asombro quiero complicarte aun mas las cosas, y preguntarte: ¿En dónde estas tú? Si Cristo ha dicho “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo” (Juan 17. 24) ¿Dónde estás tú con Cristo? ¿Estás con Cristo aquí o estás con Cristo en el cielo? ¿En ambos lugares al tiempo? ¿Puedes ver la gloria que Dios Padre le ha dado al Hijo tanto en tu transitar corto por esta tierra, como en la herencia maravillosa y eterna que ya posees en Él? 

¡Dios permita que así sea! Dios permita que puedas vivir esta vida entendiendo que, aunque estas aquí, por la obra de Cristo también estás allá, pues Cristo está en el Cielo y a tu lado al mismo tiempo, y Él ha pedido a su Padre que en el nombre del Amor eterno que Dios ha tenido por Él, le conceda que tú estés con Él SIEMPRE, dondequiera que Él esté ¿Puedes verlo? ¿Puedes palpar el esplendor del inquebrantable Amor de Dios por ti, estableciendo por medio de la fe una unión íntima y absolutamente sobrenatural entre Cristo y tu propia alma? ¿Puedes notar cómo es por medio de Cristo que tú puedes experimentar la vida eterna desde ahora mismo?

Si has creído en Cristo, no hay nada que pueda romper esa unión que tienes con Él, y en esa unión que tienes con Él, cuando Dios te ve, ve al hijo que ha amado desde la eternidad pasada hasta la futura, con todo el corazón con el que Dios Padre puede amar a Dios Hijo.

¿Lo puedes imaginar? No, no puedes aun ni imaginarlo, y por más de que te esfuerces, en esta vida jamás lo lograrás, mas sin embargo ¡Hazlo! ¡Esfuérzate a vivir tu presente bajo la perspectiva de que en este mismo momento, por la gracia de Dios tú estás aquí, pero también estás Allá!