"Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?"
Lucas 2. 49
Tal vez te llamará la atención este título tan peculiar, pero quiero que me des la oportunidad de mostrarte algo que tal vez no sepas acerca de estas dos palabras tan comunes.
Empezaré por mostrarte que ambas palabras están íntimamente ligadas, debido a que la una se opone a la otra, pues la palabra negocio, es la negación del ocio, significando entonces "no - ocio".
Pero ahora, sería bueno preguntarnos ¿Qué es ocio? Bueno, ocio para nosotros por lo general tiene una connotación de pereza o pasividad, atribuyéndose en muchas circunstancias al hecho mismo de no realizar nada. Pero en Roma, dicha palabra no hacía necesaria referencia a esto, sino que se consideraba ocio a todo aquello que se hacía sin recibir ninguna recompensa a cambio. Dicho esto, ya nos será fácil deducir que la palabra negocio, hacia referencia entonces, por el contrario, a todo aquello que se realizaba para obtener a cambio alguna recompensa.
Ahora sí, teniendo estos conceptos en mente, nos cuenta el Evangelio de Lucas, en el contexto de nuestro versículo de hoy, que el Señor Jesús tenía 12 años, cuando sus padres fueron a Jerusalén a celebrar la Pascua; y que, al regresar, empezaron a buscar con afán a Jesús entre la multitud migrante, pero que luego de un día de búsqueda exhaustiva, no lo hallaron, por lo que decidieron regresar urgentemente a Jerusalén, para continuar su búsqueda allí.
"Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles, y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas." (Lucas 2. 46-47)
Ya podrán imaginarse la desesperación de María y José, luego de 4 días de no tener ninguna noticia del paradero de su hijo, de Aquel sobre quién se había profetizado que sería el Redentor prometido del pueblo de Dios, por lo que es humanamente entendible que, "cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia." (Lucas 2. 48), a lo que Jesús les respondió: "¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?" (Lucas 2. 49), palabras que sus padres no entendieron.
El Señor Jesús, tenía en aquel entonces doce años, y era plenamente consciente en su Divina humanidad, de que él no debía estar nunca ocioso, sino que antes, debía estar en los negocios de Su Padre, haciendo aquello que le daría a cambio algún fruto, recompensa o provecho espiritual.
Y si Él, siendo el Verbo hecho carne, la palabra humanada de Dios, allí estaba, buscando con anhelo y diligencia desde niño la voz escrita de Su Padre, dándole prioridad a ello por encima de cualquier otra necesidad ¡Cuánto más deberíamos nosotros, débiles pecadores, estar buscando involucrarnos, por encima de cualquier cosa, en los negocios de nuestro Padre! Pero nos distraemos. Nos distraemos en el ocio propio de los negocios de este mundo, manteniéndonos ocupadamente ociosos, y lejos del único negocio que tiene fruto presente y eterno, lejos de aquella buena parte que no nos será quitada.
El Señor Jesús, siendo Dios, buscaba estudiar la Palabra de Su Padre, oraba intensamente y sin cesar, amaba estar entre Su pueblo y cantaba himnos ¿Y nosotros? ¿Qué acerca de ti? ¿Qué acerca de mí? ¿No sabemos que en los negocios de nuestro Padre nos es necesario estar? El Señor nos conceda de su poder, para que crezcamos en sabiduría y en gracia, para con Dios y con los hombres. Amén.