"No confíe el iluso en la vanidad, porque ella será su recompensa"
Job 15:31
La palabra vanidad viene del hebreo "Hebel" que quiere decir viento o aliento ¿Has visto cuando en un día muy muy frío exhalas y ves el vapor que sale de tu boca que rápidamente se esfuma y que siendo imposible de atrapar con tus manos simplemente desaparece ante tus ojos sin dejar ningún rastro? Bueno, esa es precisamente la imagen que debemos recordar cada vez que leamos en la Biblia la palabra "vanidad".
En este versículo Elifaz abre nuestros ojos a una muy importante pero dura realidad: Cuando alguien confía en el vapor, al final ese vapor será su única recompensa... Y ese vapor será su única defensa delante del Dios justo en el día del Juicio Final.
Pero hay en ese versículo una verdad aun más dura, y es que aún cuando muchos critican al cristiano de ser un "iluso" por causa de su Fe, según Dios es exactamente lo contrario. No hay ninguna ilusión en el cristianismo, sino una consciencia creciente de la realidad presente y eterna.
El Apóstol Juan lo diría así: "Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre" (1Juan 2:17). El mundo y sus deseos son pues como el vapor que sale de tu boca en invierno... ¿Confiarías tu vida eterna al vapor?
Sensatamente ¡No!
Tú permaneceras siempre y cuando tu confianza este firmemente fundada, no en la vanidad de este mundo, sino en la Roca indestructible que venció a la muerte y que está sentada en Gloria a la diestra de Dios Padre... Y esa Roca es Cristo.
Y si de alguna manera pudiéramos parafrasear de un modo contrario a Elifaz, podríamos decir: "Confie el hombre sabio en la Roca, porque Ella será su recompensa". Si estamos en Cristo, con pandemia o sin ella, tengamos consuelo, pues aún cuando el mundo y sus deseos pasen (como de hecho lo harán) nosotros... Permaneceremos porque Cristo por siempre permanecerá.