Cuántas veces le dije: "Luis, eso que contas tenes que escribirlo".
Una trama tan rica no podía quedar para su sobrevivencia a merced de la chispa memoriosa y la chanza evocativa del relato oral. Muchos ríos has pasado por el mostrador de los Lujan en Ceibas. Los palos secos habías vuelto a brotar en cada oportunidad de hacer presente un hecho, un personaje, una ocurrencia, picardía, leyenda o tragedia. Era un mundo que buscaba su escritura y elegido estaba el interprete narrador, el minucioso valorador de todas esas reliquias, Sabemos que es doloroso todo aquello de lo que ya no quedan rastros, pero es "grandiosa" la posibilidad de volcar tierra viva en un papel y hacerla crecer hasta lograr un lugar reconocible en el universo.
Ceibas lo ha conseguido en este libro y Luis Lujan ha cumplido con el encargo puesto hace mucho cuando daban daban bendiciones los mayores. Uno de los albardones criollos de nuestra gran isla entrerriana se levanta ahora para mirar adentro y a lo lejos la matrera identidad que nos viene como un golpe de sangre a la cara
Ricardo Maldonado