Esta obra ha sido premiada por la Comisión Nacional de Cultura en último concurso trienal, para los años 1948-1950, correspondiente a la región de la Mesopotamia Argentina. En sus páginas campea a tradición, la leyenda y la guapeza de la raza, envueltas en la espesura de la selva de Montiel, cuna de héroes legendarios cuyo nombre tradicional en la Mesopotamia le viene de los viejos condes de Montiel, que cruzaban sus luengas vaquerías desde la provincia de Corrientes hasta la “Bajada del Paraná”.
El escenario donde desarrolla el principio de “Montielero” es la pequeña ciudad de Villaguay, histórica en la guerra gaucha, cuya juventud vivió al soplo bravío de las selvas, donde se plasmaron los caudillos que un día abrían de travesar el río para abatir la tiranía.
Los cuadros de la novela están tomados de la tierra misma; los hombres y los paisanos diseñados con sus temperamentos y particularidades, que hacen de este libro un fiel exponente de las inquietudes, ambiciones y modos de vida, a veces patriarcal, de esa gente que tiene por horizontes las cuchillas onduladas y los bosques interminables. Es un libro con alma nítidamente argentina.
(Comentario de Solapa de la 1era edición-1953)