Seamos fans o no de los cómics o de las películas de Marvel de alguna manera u otra sabemos quien es Hulk (El hombre increíble) y hemos visto cómo el Dr. Banner cuando recibe algún estímulo externo que le produzca ira, ansiedad, molestia, incomodidad, enojo se transforma en un gran monstruo verde, muy fuerte, tonto, que lo único q busca es aplastar (smash) con su fuerza descomunal a todo lo que se atraviesa en su camino, entre más ira tiene más fuerte se hace y Hulk toma más control de Banner… cuándo el episodio de ira ha pasado es cuando viene la “resaca” de la transformación en ese monstruo, dejándole a Banner la ropa destruida, un dolor de cabeza, un remordimiento de saber qué daños causó y empieza el cronómetro en ceros para contar los días sin convertirse en Hulk.
Salomón dice “Una persona sin control propio es como una ciudad con las murallas destruidas” haciendo referencia a lo vulnerable de los ataques externos que eran las ciudades de la antigüedad cuando no tenían muros y puertas protectoras.
El dominio propio es la capacidad que tenemos para decidir sobre qué estímulos queremos reaccionar y sobre cuáles no. Volviendo a las ciudades antiguas, cuando no tenían murallas protectoras, el ejército debía invertir mucha energía y recursos vigilando la ciudad, puesto que estaban expuestos a cualquier tipo de ataque, desde ejércitos enemigos, hasta bandas de mercenarios podían incomodarlos, invadirlos o al menos sitiarlos, generando pánico y estrés en los habitantes de la ciudad, nunca tenían paz, ni tranquilidad, sus vidas eran guiadas por las reacciones a los ataques externos.
Cuando el dominio propio no es lo nuestro, nos puede suceder como al Dr. Banner que se convertía en Hulk en reacción a la ira, sólo que la ira o el enojo no siempre son los estímulos externos a los cuales reaccionamos…
En estos tiempos, hemos visto como los estímulos externos asociados al miedo de ser contagiados o algún familiar, temor de cambiar nuestro estilo de vida y que no vuelva a ser como antes, inconformidad ante las medidas que toman los gobiernos, insensibilidad de algunas personas ante las medidas sanitarias, ansiedad por saber qué pasará con nuestro futuro cercano, la necesidad de ser amado o valorado por alguien, el miedo a la soledad, han sacado nuestro monstruo interno maximizando miedos, temores, inconformidades, frustraciones, ansiedades y debilidades.
Por esa falta de dominarnos a nosotros mismos es que hemos quedado desprotegidos a una noticia, a una conversación por chat, a un comentario, a lo que dice el presidente, a lo que veo en mi cuenta bancaria, a lo pienso de mi futuro incierto, a la envidia de creer que otro está mejor que yo, a la falta de compañía o de amor o de la nostalgia de esa persona q no está conmigo hoy.. estamos completamente vulnerables a cualquiera que quiera verme sufrir con o sin intensión…
El control de cómo reaccionar ante cualquier estímulo es mi decisión y de nadie más, es lo único q me queda como lo dijo Viktor Frankl en su libro “La vida en busca de sentido”: “A un hombre le pueden robar todo, menos una cosa, la última de las libertades del ser humano, la elección de su propia actitud ante cualquier tipo de circunstancias, la elección del propio camino”…
Por lo tanto, es imperativo estar en control de nuestros pensamientos, emociones, sentimientos, mente y esto sólo lo lograremos cuando se tiene un propósito más grande que uno mismo, cuando la recompensa de llegar a la meta es más grande que el sufrimiento que estoy estás pasando hoy, cuando estás seguro que esto es un escalón más para llegar a esa realización que tanto haz visualizado, cuando se sabe q tu vida aún le falta, estás en proceso, no está todo cumplido y entiendes que cualquier todo lo que afecte tu propósito es una distracción, es algo temporal y que también pasará, sólo tienes que esperar.