Fray Enrique Teissier invita a invocar el Espíritu Santo para tener un momento de reflexión de paz y sobre todo ese encuentro con Jesús.
«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mt 27, 46)
La duda no es inhumana, ni el enfado, ni el miedo... El reto está en no ceder, en no creer que todo ha sido una mentira. El desafío es no abandonar, no rendirse, no capitular en esos momentos. Después de todo, el salmo 22, que comienza con el llanto del justo: «Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», termina cantando la presencia del Señor en edades futuras: «...hablará del Señor a la edad venidera, contará su justicia al pueblo por nacer. Así actuó el Señor».
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