Durante el mes de noviembre la Iglesia nos invita a profundizar en las realidades últimas. El mundo no termina con la muerte, al contrario, es ahí donde comienza la verdadera Vida. Por eso, decía san Josemaría que los cristianos podemos afrontar la muerte con esperanza. Meditar sobre la muerte es muy útil para el progreso de la vida espiritual. Jesucristo ha vencido a la muerte, y nos enseña a afrontarla con paz y confianza filial (cfr. Lc 23, 44-47).