Una historia que me dejó el alma en silencio. Ella cuida a su esposo con ternura, fe y una convicción que no busca aplausos, solo refleja a Dios.
Este episodio honra a quienes eligen quedarse: cuando amar es servir, cuando cuidar es orar, cuando lo frágil se convierte en testimonio eterno. El amor que se queda no necesita escenario. Basta que exista.