Toda mi vida he luchado con el sentido de la orientación. Y en parte se que es porque me distraigo muy fácil. Así que para mi el GPS ha sido una bendición.
Cosa terrible es cuando entro a un edificio y me confundo de piso porque ahí la cosa se me agrava. Es como si encontraras muchas puertas y entras por la equivocada. Y
entonces nos sentimos ansiosos. Y así puede sucedernos en nuestra vida espiritual. Gracias a Dios el esta en nuestra vida y es nuestro guía y así avanzamos con seguridad por el camino. El va, nos busca y nos lleva a la puerta correcta.