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Cuando alguien decide emprender, una de las primeras dudas que le asaltan es: ¿lo hago sólo o acompañado?. Hay opiniones para todo. Unos piensan que mejor sólo, para que así nuestros aciertos y errores no dependan de nadie, sino de nosotros mismos. Otros opinan que es mejor rodearse de un buen equipo porque emprender es un acto demasiado solitario. Esta es, sin duda, la opinión mayoritaria. Son muchos los emprendedores a los que hemos entrevistado que, a la hora de darnos un consejo para emprender, nos dicen: rodéate de los mejores. Quizás vaya en nuestro ADN, en la idiosincrasia del español, desde los tiempos de El Quijote y Sancho Panza, siempre hemos necesitado de un escudero, alguien en quien apoyarnos. Pero una cosa muy diferente es tener alguien a quien pedir consejo y orientación, y otra es escoger un socio para iniciar un negocio, para poner en riesgo nuestro capital, nuestro patrimonio y nuestro futuro. No olvidemos que emprender también es liderar, y no todo el mundo vale para ser un líder. En todo caso, rodearse de un buen equipo (como así aconsejan) no es tarea fácil, es más, considero que es la tarea más difícil a la hora de emprender. Durante años he visto cómo los socios de una empresa, tarde o temprano, se separaban; por muchas razones, unas veces por envidias, otras por disputas familiares… incluso por un reparto poco equitativo de las funciones de cada uno.

En todo caso, solo o acompañado, es un decisión demasiado personal. Lo fácil es decirte “rodéate de los mejores”, pero (insisto) no es algo baladí, no se trata de escoger unos amigos para jugar una pachanga de fútbol; es elegir a las personas en cuyas manos vas a poner tu futuro. Y no es fácil. En todo caso, te quiero dar unos tips para el caso de que decidas iniciar tu aventura empresarial acompañado:

1) Establece un organigrama en la empresa. Es importante que cada uno sepa el lugar que ocupa y el roll que tiene dentro de la empresa.

2) Deja claro el reparto de funciones y tareas. Nada mejor contra el intrusismo y el oportunismo.

3) Firma un pacto de socios. Nada de boquilla. Todo por escrito. Lo que está escrito, se lee, y no se discute. Cualquier pacto, acuerdo, compromiso, por pequeño que sea, por insignificante que parezca, mejor por escrito. Evitarás disgustos.

4) Que todo el mundo trabaje por objetivos. En una empresa debe imperar la meritocracia. Los bonus, salarios, dividendos… cualquier emolumento dentro de una compañía (y más tratándose de socios) debe estar vinculado al conseguimiento de unos objetivos y a los méritos de cada uno.