En este devocional hablamos de una verdad que muchas veces evitamos: no es lo mismo creer en Dios que creerle a Dios. A partir de Juan 11, cuando Jesús dice “¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?”, reflexionamos sobre cómo la gloria de Dios siempre responde a la obediencia, no solo a la emoción ni a la oración.
Este episodio conecta la fe con la vida diaria, mostrando cómo los hábitos, la disciplina, el dominio propio y el orden también son espirituales. Exploramos la diferencia entre una fe que solo se confiesa y una fe que se vive con decisiones concretas, especialmente en el cuidado del cuerpo, la alimentación, el descanso y la constancia.
Si estás cansada de ciclos donde oras pero no cambias, donde sabes qué hacer pero no obedeces, este mensaje es una invitación a quitar la piedra, a dejar de justificarte y a vivir una fe coherente que transforma tu mente, tu cuerpo y tu vida.
Somos una comunidad de mujeres que no solo creen, le creen a Dios y caminan un día a la vez, sin religiosidad y con verdad.