Cuando tienes la experiencia de sumergirte en el mar muy profundamente, experimentas un cambio total en la presión sanguínea, en el oído, en la visión que te hace sentir que estás en otro mundo en un primer lugar desconocido. Y cuando sales de allí a la superficie debes ir lentamente para asumir de nuevo tu hábitat. Con la entrada del castillo sucede algo semejante entras lentamente y sales lentamente.