Escritor guatemalteco de origen hondureño, Augusto Monterroso abandonó la escuela a los once años, teniendo desde entonces una formación autodidacta. La producción literaria de Monterroso fue dirigida casi por completo al cuento y el relato corto, aunque también publicó varios ensayos. Su obra obtuvo numerosos premios como el Xavier Villlaurrutia de 1975, el Juan Rulfo en 1996 o el Príncipe de Asturias de las Letras en el año 2000, entre otros.