Que sangre dulce, que grupo sanguíneo, que piel más blanca, que poca transpiración. La cosa es no molestarlos, no, no muevas las manos locamente. ¿Por qué a mí? ¿Por qué los mosquitos me prefieren? Y sí, en algún momento alguien tuvo que quedarse inmóvil y contar cuántos mosquitos se acercaban a un espantapájaros con olor a queso.