Quien nunca masticó el asco que puede producir un espejo intenta vender el algoritmo de creer en uno mismo como si se tratara de un mantra.
El mantra no te da de comer, no hace que te crezca la piel ni que se te hidrate el alma. El mantra es una frase, y listo.
¿Por qué necesitamos vender la imagen de que creer en uno y amarse y bla bla bla todo lo puede?