Yéndose luego David de allí, huyo a la cueva de Adulam, y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a el. Y se juntaron con el todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.