Así como no hay otro nombre mediante el cual podamos ser salvos (Hechos 4:12), no hay ningún otro nombre por el cual recibiremos la libertad a la que fuimos llamados a vivir (Gálatas 5:1). No hay cadena, opresión espiritual o ataduras en esta generación (ni en ninguna otra) que puedan resistir ante el poder y la autoridad de Cristo Jesús. Acompáñanos en este breve pero imprescindible tema, predicado por el Pr. Saúl Medina.