El tiempo es el activo más valioso con el que contamos, pero saber utilizarlo, es lo que nos permitirá que el propósito de Dios para nuestras vidas se materialice. Para ello, es fundamental que tengamos presente las palabras del Salmo 39: 4-7. Depositemos nuestra esperanza en el Señor y permitamos que sea Él quien nos dirija a cada temporada.