Típicamente, nosotros consideramos a los perros como amistosas mascotas familiares, y nos referimos a ellos como “el mejor amigo del hombre”. Sin embargo, en términos bíblicos, los perros eran animales salvajes que andaban sueltos en el campo.
Los perros salvajes son muy simbólicos en las Escrituras, representando aquello que es bajo y despreciable.