«—Che, che —otra vez Luca nos llamaba la atención. —¿Saben cómo fue el accidente? ¿Eh, saben?
Dudamos y después negamos. La habían encontrado inconsciente y con un chichón gigante en la cabeza, en medio de la ruta, y de su auto sólo había quedado el espejo retrovisor, cachitos de vidrio y las marcas negras de las gomas en el asfalto.»
El misterio se desenvuelve de a poco...