En 1 Corintios 4:1-5, nuestra epístola para el tercer domingo de Adviento, San Pablo habla de hombres conservadores de Jesucristo, administradores de los misterios de Dios. Está hablando entonces de los hombres que el Señor llamó para continuar la obra de los apóstoles. Nuestras confesiones luteranas entienden los misterios de Dios son la predicación de la Palabra de Dios y los sacramentos. Jesucristo instituyó este ministerio, este oficio pastoral, para proteger tu iglesia, para guiar tu iglesia, para proteger la verdad de las sagradas Escrituras. Predicar sin miedo como Juan al Bautista,predicar a los pobres, predicar a los ricos y poderosos, llamar atodos al arrepentimiento para recibir el Evangelio que es enJesucristo, la promesa de la salvación en Jesucristo.