Vivir en el extranjero te hace extrañar muchas cosas y sin dudas la lista de ellas la encabeza la comida, no solo por los particulares sabores que cada lugar tiene en su gastronomía y que nosotros sin poderlo decidir los adquirimos en nuestras costumbres de paladar desde chicos, sino también porque pensar en determinados platillos nos lleva automáticamente a recuerdos, sentimientos, momentos y sensaciones. Cuántas veces estamos preparando algo y de golpe pensamos “Mmm el olor de la casa de mi abuela” o “Hayy me acuerdo de esas empanadas en Cafayate con mis amigos” o “Me sale casi igual al de mi mamá”. www.paolaroco.com