La mirada sanadora, la que más se agradece.
Hay miradas que se agradecen porque dicen más que mil palabras, transmitiendo aquello que la razón no alcanza a comprender.
Vienen del alma y el corazón, sinceras, plenas, íntegras.
«Hay un camino entre los ojos y el corazón que no pasa por el intelecto”
G.K. Chesterton
Son miradas que ponen a girar la rueda de la gratitud porque están llenas de un agradecimiento que uno a su vez agradece de vuelta.
Posiblemente alguna vez hemos tenido la dicha de experimentar el poder sanador de una sola mirada.
¿Qué hubo en esa mirada que generó ese alivio en nuestro corazón?
¿Qué sucedió en ese contacto visual?
¿Qué es lo que hace que miradas como ésas sean tan consoladoras?
Todos anhelamos ser mirados con amor a pesar de todo lo que somos, y a pesar de todo lo que no somos.
Cura con tu mirada: mira a todo el mundo con alegría, porque cuando quieres para los demás lo mismo que quieres para ti, tus ojos hablarán de amor aunque no se escuche tu voz.
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