Para un músico como Beethoven, superar un mal tan terrible y mortal para su carrera profesional como es la sordera, constituyó el reto más difícil de su vida. No imagino un problema más devastador para un compositor e intérprete musical que verse privado de los estímulos acústicos.
No obstante, Beethoven contaba con un recurso muy potente para superar este contratiempo, que para muchos hubiese sido un mal irremediable. Su pasión y entrega por la música fueron sus armas contra una enfermedad que le impedía escuchar sus propias melodías.