Hay muchas cosas que no podemos hacer, una de ellas es luchar contra el mundo por nuestras porpias fuerzas. No hablamos de alguna lucha de caracer bélico tradicional, sino de una lucha espiritual que todos tenemos y que sólo podemos librar con la ayuda de Dios. En el mundo tenéis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo.