Una de las diferencias entre Dios y Satanás es la forma en que tratan a los seres humanos. Si las comparamos a la luz de la Biblia, veremos que Satanás usa la mentira, mientras que Dios nunca miente; el enemigo tienta, mientras que Dios, sí, nos prueba, pero nunca nos tienta; Satanás destruye, mientras que Dios salva; el diablo esclaviza, pero Dios respeta el libre albedrío. Si se te impidiera pensar por ti mismo y vivir de acuerdo con tu conciencia, se te estaría quitando tu dignidad y reduciéndote a un mero autómata.