Ya en el Antiguo Testamento, se han ido configurando tres grandes prácticas de piedad, prácticas que acercaban al pueblo de Israel a Dios: la oración, el ayuno y la limosna, es decir, las obras de misericordia. Los grandes personajes de la historia judía nos dieron ejemplo de oración, de ayuno y de obras de misericordia. En el Nuevo Testamento, Jesucristo nos enseña con palabras y con su testimonio el valor de estas tres prácticas.
En los últimos episodios de esta serie ya hemos reflexionado sobre la oración y del ayuno. Hoy vamos a meditar sobre la limosna. Tomaremos nuevamente el texto de Mateo 6, y en esta ocasión leeremos los versículos 2 al 4.
Acompáñame en esta reflexión, prepara tu Biblia y tu cuaderno de apuntes para empezar a descubrir el valor de las obras de misericordia y la forma como Dios quiere que las practiquemos.
Yo soy Ricardo Braz y te doy la bienvenida a más un episodio de la “Cuaresma con la Biblia”.