Todos necesitamos corregir conductas erróneas en nuestra vida. Malos hábitos arraigados que cometemos periódicamente. Muchas veces son realizados por costumbre, de allí que se requiere mucho esfuerzo para cambiar, por lo que nos rendimos y asimilamos el comportamiento. En otras oportunidades los hechos se volvieron tan naturales que no podemos distinguir cuales actos no son correctos. También es posible que neguemos o intentemos desconocer la situación con el fin de no enfrentarla.