A menudo nuestras emociones nos ganan la batalla y toman control de nuestras acciones pero Dios nos Advierte con tiempo cuando el pecado quiere apoderarse de nuestras emociones negativas para empujarnos a hacer cosas contra nuestro prójimo y contra Dios. Las acciones de Caín, guiadas por sus emociones de e rencor y celos hicieron que Dios lo expulsará de su presencia.