Nos gustan las cosas instantáneas. Tenemos el fruto de la paciencia dentro, pero se está abriendo camino hacia el exterior. Algunas veces Dios se toma su tiempo para liberarnos por completo. Él emplea el periodo difícil de la espera para estirar nuestra fe y permitir que la paciencia obre su perfecto resultado (Santiago 1:4) EL TIEMPO DE DIOS ES PERFECTO. ÉL NUNCA SE RETRASA.