“Cuanta necesidad de libertad interior tenemos en Nicaragua. Libertad interior para reconocer con humildad que no sólo los de mi lado, de mi grupo, de mi partido, tienen la razón o más aún la verdad”.
“Libertad interior para reconocer que sólo juntos podríamos construir una gran nación; libertad interior para abrir las cárceles a las ideas de los otros y no tener miedo al diálogo, a la conversación, como también a las divergencias y hasta las contradicciones o diferencias, cuando éstas son puestas en la mesa común; libertad interior para no tener miedo al futuro, para descubrir en los otros, algo o mucho de bondad; libertad interior para no tener miedo al poder o apegarse, aferrarse a él; libertad interior para permitirle al otro expresar libremente sus ideas; libertad interior para permitirle al otro que manifieste sus ideas sin miedos a lo que vendrá; libertad interior para comprender que Nicaragua es de todos; que Nicaragua somos todos. Sólo quien es libre interiormente puede rectificar, puede llamar y mirar a los ojos, hablar al corazón sin prejuicios, ni estrategias, ni cálculos”.