A esta hora, a causa del Covid-19 hemos comprendido que todos estamos involucrados e implicados en la transmisión y contagio de esta enfermedad. Muchísimos han sido afectados directamente por la pandemia, enfermos, fallecidos, entre ellos, más de una decena de sacerdotes de la Provincia Eclesiástica de Nicaragua y las familias que lloran por la muerte de sus seres queridos. (cf. La Vida después de la Pandemia, págs. 14; 30).