Trabajar para la obra de Dios, no significa solo asistir al templo. Va más allá de eso, trabajar para la obra de Dios significa dar testimonio por medio de nuestra vida diaria de la disciplina que nuestro Señor Jesús nos ha impartido.
Debemos ser puntuales, responsables, comprometidos con aquello que hacemos en el trabajo que Dios nos conceda, en la escuela que nos permita estar o en el templo que nos permita asistir. Recordemos que a Dios no le agrada el perezoso, contrario a ello, a nuestro Dios le agrada que trabajemos para obtener nuestras bienes tales como comida, vestido y casa.s.
Escuchemos el devocional de hoy, reflexionemos y si en algún momento hemos preferido la falsa comodidad de la pereza, que sea Dios quién nos de entendimiento para cambiar y trabajar con verdadera entereza.
Mensaje impartido por nuestro hno. Esteban Jiménez.