El virus no ha muerto, sigue de parranda. Solo ha decaído el estado de alarma con su toque de queda aunque la juerga nocturna refleje lo contrario.
La vacunación parece ya la única esperanza para evitar una nueva ola… ante la oleada de irresponsables: “Hemos venido a emborracharnos la consecuencia nos da igual”. Tal es el incivismo injustificado que la Fiscal General toma cartas en el asunto.