En un mundo donde las sonrisas pueden esconder lágrimas y el éxito exterior puede ocultar corazones quebrantados, es fácil creer que todos están bien. Vivimos en una sociedad donde aparentar fortaleza es una norma, pero la realidad es que muchos llevan cargas pesadas en silencio.
Jesús nos enseñó que no debemos cargar nuestras cargas solos.