Mis sobrinos viven en Palas de Rey, Melide y Fort Worth. Cuatro de mis sobrinos viven en Galicia y otros tres viven en Texas. El mayor tiene dieciséis años y la menor tiene dos meses. Mis sobrinos son especiales para mí porque cada uno de ellos, con sus peculiaridades, con sus gustos, con su personalidad, con sus sueños y con su forma de ser me dicen muchas cosas que puedo ver a través de sus palabras, de sus miradas, de sus gestos y de sus sonrisas.
A uno le encantan los insectos. Al otro le encanta dibujar y pintar. A otro le gustaban los dinosaurios, pero ahora le encanta la ropa y el calzado. A otro le gusta leer. A otro le gusta jugar. Y al bebé, a la bebé, probablemente, le gusta observar el mundo desde su cunita y dejarse mimar por sus abuelos, sus padres, sus tíos y sus hermanos.
El tiempo pasa volando y no me he dado cuenta de que aquellos niños que tuve un día en mis brazos están creciendo y cambiando. A veces me pregunto qué harán en el futuro, qué serán, dónde vivirán.
Vivan donde vivan, sean lo que sean, espero que sean felices y que encuentren su camino. Y espero que, si algún día se pierden o se desvían de su camino, sepan encontrarlo de nuevo porque sigo creyendo que no hay mejor regalo en esta vida que tener un sueño o una pasión que nos llene.
Un fuerte abrazo para mis siete sobrinos, a los que quiero y a los que deseo lo mejor en el mundo.
Voice: Nerea Vázquez González
Author: Judit Porto González
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