Junto con la deserción doctrinal de la verdad, los estándares morales están siendo sacados uno tras otro como bloques de Jenga. Francis Schaeffer señaló este peligro en su libro El gran desastre evangélico, pág. 64:
--Si nuestra acción de reflejo es siempre la adaptación sin tener en cuenta la centralidad de la verdad involucrada, algo anda mal--
William Booth (1829-1912),
que fundó el Ejército de Salvación, era un seguidor apasionado de Jesucristo.
En vísperas del siglo XX, predijo que al evangelio no le iría bien en el nuevo
siglo. Dijo que, a finales del siglo XX, muchos en la iglesia predicarían:
· Cristianismo sin Cristo
· Perdón sin arrepentimiento
· Salvación sin regeneración y
· Cielo sin infierno
Ahí es ex atacante donde nos encontramos hoy. Como dice un refrán:
“La fe viva de los muertos se ha convertido en la fe muerta de los vivos”.
Según fox news (24 06 2008)
en su apartado estadounidenses dicen, escribe: Las encuestas recientes revelan que un 70% de los estados unidenses con afiliación religiosa dicen que muchas
religiones---no solo la de ellos—pueden conducir a la salvación y a la vida eterna, mientras que el 57% los evangélicos que asisten a la iglesia de manera habitual creen que muchas religiones pueden traer salvación.
A menudo los cristianos temen lo que está sucediendo en nuestra cultura. Tenemos miedo por lo que el gobierno puede hacer con nuestras iglesias y, ciertamente, esa preocupación no es justificada.
Sin embargo, hay que recordar que en:
Apocalipsis 2: 5 RV60
[5] Recuerda, por tanto, de
dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré
pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.
No era César quien vendría a cerrar las puertas de la iglesia: era Jesucristo. Jesús cerraría las puertas
y desalojaría los locales. Jesús le dijo a la congregación de Éfeso que él quitaría el candelabro de la iglesia.
Hoy en la actualidad, el consentir es razonable y es fácil. No tienen ningún problema en ceder en muchas cosas. Incluso en cuanto. La moral y las creencias cristianas esenciales.
Para otros, consentir es una palabra no aceptada. En su opinión, nunca se debe consentir en nada que no
valga la pena.
La verdad, al parecer, se encuentra en medio de dos extremos. No todo consentimiento es malo. En términos
generales, hay dos consentimientos:
· La sabia y
· La mundana.
La sabia o consentimiento sabio,
es un intento por encontrar un camino entre dos extremos. Se renuncia a preferencias personales y a los deseos egoístas en aras de la unidad y la paz.
Se puede consentir muchas veces sin violar ningún principio esencial.
a. Se consienten algunos comportamientos dentro del matrimonio con
miras a madurar
b. Se consienten muchas cosas morales en el trabajo
c. La sumisión bíblica
d. La preocupación por los demás, etc.
El consentimiento mundano, por el contrario, es
perjudicial. Se aleja de ls principios morales esenciales. Entrega la verdad
por la mentira, la moralidad por la inmoralidad, el bien por el mal.
Eso está sacudiendo hoy en muchas iglesias y en denominaciones enteras.
A. w. Tozer observa en su libro “El hombre: La morada de Dios, pág. 188): “La bendición de Dios es prometida al pacificador, pero será mejor que el negociador religioso vigile sus pasos...La oscuridad. La luz no podrá jamás reunirse por simple diálogo.
Algunas cosas no son negociables.
(EXTRACTO DEL SERMÓN: 5 CRISTIANISMO SIN CRISTO
DE LA SERIE: LA GRAN APOSTASÍA FINAL (2024)
POR: PS. DAVID DE LA CRUZ