Listen

Description

Desde el punto de vista del mundo incrédulo, la historia es una sucesión inexplicable de acontecimientos al parecer aleatorios, una cadena de causas y efectos sin significado. En contraste, la Biblia dice que la historia es algo completamente opuesto: la ejecución del plan eterno de Dios con un propósito. Como “el que gobierna a todas las naciones” (2 Cr. 20:6; cp. 1 Cr. 29:11-12: Sal. 47:2, 8) y “el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores” (1 Ti. 6:15; cp. Ap. 17:14; 19:16), Dios está en control completo de toda la situación, obrando todas las cosas para su gloria y el bien de sus hijos (cp. Ro. 8:28; 11:36).

La soberanía y providencia de Dios se extiende más allá de las naciones y los pueblos para incluir a todas las personas y sucesos. Todo ocurre de acuerdo con su calendario divino. En la cima de ese calendario están el nacimiento, muerte y resurrección de Jesucristo; los acontecimientos más importantes de la historia. Jesús nació “cuando vino el cumplimiento del tiempo [y] Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley” (Gá. 4:4). Su muerte ocurrió de acuerdo con el tiempo perfecto de Dios. Pablo nos dice que Cristo “a su tiempo murió por los impíos” (Ro. 5:6), habiéndose entregado “en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo” (1 Ti. 2:6).

De igual forma, el Señor regresará en el tiempo preciso escogido por Dios; Pablo le recordó a Timoteo “la aparición de nuestro Señor Jesucristo, la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores” (1 Ti. 6:14-15; cp. Mr. 13:33; Hch. 1:6-7).