El tema de este pasaje breve, pero poderoso, es la verdad que trae libertad espiritual. El diálogo ocurrió en los meses finales del ministerio terrenal de Cristo, Jesús había reafirmado varias veces ser el Hijo de Dios y el Mesías, había realizado milagros incontables para probar su afirmación (Jn. 10:25, 37-38; 14:11; 15:24). Aun así, el pueblo y los líderes lo rechazaban.
La hostilidad creciente resultó también en creciente oposición que culminó en un complot para matarlo (cp. Jn. 5:18; 7:1, 19, 25); un complot que terminaría en la cruz en menos de seis meses.
Pero no todos eran hostiles a Jesús afirma que cuando dijo estas cosas “muchos creyeron en él” (Jn. 4:39, 41, 50, 53; 7:31). Como evidenciará pronto, su creencia no era fe salvadora, sino el primer paso hacia ella. Así, el objetivo del Señor en esta sección era señalar a la fe salvadora y total en Él; el tipo de fe que los haría verdaderamente libres del pecado, la muerte, Satanás y el infierno.
Luego expuso la pretensión de libertad: las nociones falsas que engañaban a estos judíos a creer que eran salvos de verdad. Por último, extendió la promesa de libertad: la garantía absoluta de libertad verdadera para todos los que vienen a la fe salvadora.