En ninguna parte es la integridad tan decisiva como en el liderazgo de la iglesia, porque el líder espiritual debe mantener la integridad para ser un ejemplo confiable que todos puedan imitar. Pero hay muchos líderes que carecen de integridad y que son, por definición, unos hipócritas.
Nuestro Señor no tiene paciencia con estas personas. Los escribas y los fariseos fueron blanco frecuente de los acerbos ataques de Cristo a causa de su hipocresía. Él dijo de ellos: «Porque dicen, y no hacen» (Mt. 23:3).
Eso es falta de integridad: seguían un conjunto de reglas, mientras mandaban a los demás que vivieran según otro. Después de pronunciar varios ayes sobre ellos, Jesús ofreció les dio esta reprensión final: «¡Serpientes, generación de víboras! ¿,Cómo escaparéis de la condenación del infierno?» (v. 33).
No obstante, Dios promete bendiciones al hombre íntegro. Cuando Salomón terminó de construir la casa del Señor, éste se le apareció y le dijo:
« Yo he oído tu oración y tu ruego que las hecho en mi presencia. Yo he esta casa que tú has edificado, para poner ¡ni nombre en ella para siempre; y en ella estarán mis ojos v mi corazón todos los días. Y si tú anduvieres delante de mí como, anduvo David tu padre, en integridad de corazón v en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos, yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como hablé a David tu padre, diciendo: No faltará varón de tu descendencia en el trono (1 R. 9:3-5)
La conclusión es sencilla: los que mantengan una vida de integridad serán bendecidos por Dios: los que no lo hagan serán maldecidos, especialmente aquellos que ejerzan liderazgo espiritual.
La integridad es fundamental para cualquier creyente que quiera representar a Dios y a Cristo en este mundo. Todo lo que no sea una devoción completa a nuestro Señor, tanto en carácter como en conducta, equivale a comprometerse con el mundo.
Un error cometido a menudo por cristianos bienintencionados es el de ir demasiado lejos en la dirección contraria: el de adherirse al código bíblico de comportamiento sin la adecuada motivación interior. Eso también es hipocresía.
Tomado del libro EL PODER DE LA INTEGRIDAD EDI. PORTAVOZ-1999
POR: JOHN MACARTHUR