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FUEGO EXTRAÑO

(EL PECADO DE NADAB Y ABIU)

En medio de la orden de Dios para consagrarse para el servicio de Dios, el sacerdote Aarón comenzó su servicio de una manera solemne.

Levítico 9:23-24

9:23 Y entraron Moisés y Aarón en el tabernáculo de reunión, y
salieron y bendijeron al pueblo; y la gloria de Jehová se apareció a todo el
pueblo. 


9:24 Y salió fuego de delante de Jehová, y consumió el holocausto con las
grosuras sobre el altar; y viéndolo todo el pueblo, alabaron, y se postraron
sobre sus rostros.

 

La Biblia se refiere con frecuencia a la gloria de Dios, la manifestación visible de su hermosura y perfección reducidas a una luz refulgente.

Su Gloria se manifestó:

·     A Moisés en la zarza ardiente en Madián (Éx. 3:1–6),

·     En una nube en el monte Sinaí (Éx. 24:15–17)

·      y en una roca en el monte Sinaí (Éx. 33:18–23).

La Gloria de Dios:

·     Llenó también el tabernáculo (Éx. 40:34),

·     dirigió al pueblo como columna de fuego y de nube (Éx. 40:35–38),

·     y llenó también el templo en Jerusalén (1 R. 8:10, 11).

 

Cuando Aarón hizo el primer sacrificio en el desierto, como sacerdote, la gloria de Jehová se apareció a todo el pueblo.

En estas manifestaciones, Dios estaba revelando su justicia, santidad, verdad, sabiduría y gracia, la suma de todo lo que Él es.

Sin embargo, la gloria de Dios nunca se ha expresado de manera más perfecta que en su Hijo, el Señor Jesucristo (Jn. 1:14). Se verá de nuevo en la tierra cuando Él vuelva (Mt. 24:29–31; 25:31).

Este fuego representaba la aprobación y aceptación divina que Dios hacía del sacrificio que presentaba.

La alegría se convirtió en tragedia cuando dos de los hijos del sumo sacerdote murieron instantáneamente después que se presentaron a Dios de manera inadecuada y con una conducta pecaminosa.