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Description

Todas las aldeas de las regiones pastoriles de Palestina tenían un redil donde las ovejas pasaban la noche.

Los pastores apacentaban sus ovejas en los campos de los alrededores durante el día y las llevaban de regreso al redil comunal en la noche. Allí los pastores paraban a cada oveja en la entrada y la inspeccionaban cuidadosamente con su vara antes de permitirle entrar al redil (Ez. 20:37-38).

Una vez en el redil, la oveja quedaba al cuidado del portero (un pastor contratado, (Jn. 10: 12) que las cuidaba durante la noche. Solo él daba acceso al redil a los pastores; por lo tanto, el que no pudiera entrar por la puerta en el redil de las ovejas, sino que trepaba por otra parte, era ladrón y salteador. Puesto que el portero no permitiría el ingreso de extraños, los posibles ladrones trepaban el muro del redil para llegar a las ovejas. Solo el que entraba por la puerta era el pastor de las ovejas.

Cada uno de esos elementos corrientes en la vida cotidiana tenían un significado simbólico en la metáfora del Señor. Aunque algunos argumentan que el redil representa a la Iglesia o al cielo, el contexto (Jn. 10:16) indica que representa a Israel. Además, es difícil ver cómo podrían irrumpir los ladrones en la Iglesia o el cielo para robar una oveja.

La puerta es Jesús (vv. 7, 9), el único con autoridad para sacar del redil a sus ovejas elegidas. Los ladrones y salteadores representan a los líderes religiosos judíos, nombrados por ellos mismos (cp. Mt. 23:2) los cuales, haciendo la obra del diablo, no la de Dios, trepaban los muros del redil para lucrarse espiritualmente y matar al pueblo.