LA CRUCIFIXIÓN DE JESUCRISTO
Juan 19: 16-19 NBLA
17 Tomaron, pues, a Jesús, y Él salió cargando Su cruz al sitio llamado el Lugar de la Calavera, que en hebreo se dice Gólgota,
18 donde lo crucificaron, y con Él a otros dos, uno a cada lado y Jesús en medio.
19 Pilato también escribió un letrero y lo puso sobre la cruz. Y estaba escrito: «JESÚS EL
NAZARENO, EL REY DE LOS JUDÍOS».
Dios convirtió a la nación de Israel en un reino de
sacerdotes (Éx. 19: 6), y la obra del siervo sufriente logrará un resultado mayor del que podría conseguir la nación de Israel. A través del siervo, el sacerdocio se aplicará a muchas naciones. Por medio de la obra de Cristo, los
creyentes judíos y gentiles han recibido un sacerdocio (1P. 2: 9; Ap. 1: 6). La sangre de Cristo ha rociado a las naciones (1P. 1: 2).
Este siervo se enfrentará al rechazo como varón de dolores.
sabrá lo que es ser despreciado y experimentar sufrimiento.
Las descripciones en Isaías les recuerdan a los creyentes
los acontecimientos de la semana de la pasión de Jesús, cuando afronto, el sufrimiento y la muerte que culminaron su misión terrenal.
Los lideres judíos conspiraron contra Él, los romanos fueron convencidos para que lo crucificaran por insurrección política, y las multitudes pidieron su ejecución.
Jesús fue arrestado, golpeado, azotado y crucificado.
Experimento un nivel tremendo de dolor, y sin duda tendría un aspecto repugnante. Sin embargo, en los relatos de los evangelios contemplamos la sabiduría de Dios cuando el siervo sufriente hace la voluntad divina.
La crucifixión del Señor Jesucristo es el clímax de la
historia de la redención, el centro del plan de la salvación.
Jesucristo fue a la cruz:
Juan 12: 27 NBLA
27 »Ahora Mi alma se ha angustiado; y ¿qué diré: “Padre,
sálvame de esta hora”? Pero para esto he llegado a esta hora.
Mi alma se ha angustiado. La expresión utilizada aquí tiene una
fuerte connotación y significa horror, ansiedad y agitación. El hecho de
vislumbrar la ira de Dios derramada sobre Él por los pecados del mundo producía
una profunda aversión en el Salvador, quien jamás había cometido pecado (2 Co.
5:21).
Porque Dios nos amó a nosotros, y envió a su hijo en
propiciación por nuestros pecados. Allí, como el cordero de Dios, entrego su
vida en sacrificio por el pecado.
Pero, aunque la cruz fue la expresión suprema del amor
redentor de Dios, también fue la manifestación final de la depravación humana;
el pecado más notorio contra la luz, la gracia y el amor divinos.
Jesús sufrió:
·
Sufrió
tal contradicción de pecadores contra sí mismos (He. 12:3)
·
Era
Dios encarnado y los designios de la carne son enemistad contra Dios (Ro. 8:7)
·
También
era la hora del infierno (Lc. 22:53)
·
El
tiempo en que la serpiente heriría su calcañar (Gn. 3:15)
·
Jesús
al final sufrió según el plan soberano de Dios (Is. 53:10)
·
En
la cruz el Dios soberano utilizo los esquemas de maldad de hombres impíos (Gn.
50:20)
El pecado condena a la humanidad a la muerte espiritual, la
cual resulta en la separación eterna de Dios, en el castigo infinito del
infierno.
El único remedio para el pecado y sus consecuencias eternas
es el sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz.