La mayoría de los griegos no creían en la resurrección corporal de las personas. creían que solo el alma tenía vida después de la muerte. según ciertos filósofos griegos, el alma era la persona real, aprisionada en el cuerpo físico, y con la muerte se liberaba el alma. No había inmortalidad para el cuerpo; solo el alma entraba en un estado eterno. En contraste, el cristianismo afirma que el cuerpo y el alma se unificarán, transformados, después de la resurrección.
La iglesia en Corinto estaba ubicada en el mismo corazón de la cultura griega; por eso muchos creyentes les era difícil creer en la resurrección corporal. Pablo escribió a los corintios en una parte de su carta para aclarar esta confusión sobre la resurrección.
La resurrección corporal de Cristo es el centro de la fe cristiana. Ya que Cristo resucitó de la muerte, como lo había prometido, sabemos que lo que dijo es verdad y que Él es Dios.
La resurrección confirma la veracidad de la vida y de las palabras de Jesús.
La resurrección también afirma la autoridad exclusiva que tiene Jesús para decir:
Juan 11: 25-26 NBLA
25 Jesús le contestó: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque muera, vivirá,
26 y todo el que vive y cree en Mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?».
· Debido a que resucitó, tenemos la certeza de que nuestros pecados son perdonados.
· Debido a que resucitó, Cristo vive y nos representa ante el Padre.
· Debido a que resucito y venció a la muerte, sabemos que también nosotros resucitaremos.
La resurrección de Cristo nos garantiza su promesa, y su autoridad para hacernos esa promesa.