Jesús ofreció dos paralelos históricos acerca de cómo será la vida en los días del Hijo del Hombre.
La frase, los días se refiere a la secuencia de acontecimientos involucrados en el regreso de Cristo para juzgar a los malvados y establecer su reino. Durante el tiempo de la tribulación (Mt. 24:21, 29; Ap. 7:14) que precede inmediatamente al regreso del Señor, la vida será muy parecida a como fue inmediatamente antes de dos importantes juicios del Antiguo Testamento.
Los días de Noé y de Lot fueron también dos de los momentos más desventurados, viles y malvados
en la historia humana. La perversidad era desenfrenada. En la época de Noé, “la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y… todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Gn. 6:5).
Fue una época de actividad demoníaca descontrolada, mientras hombres poseídos por demonios violaban mujeres.
Sodoma en la época de Lot también se caracterizaba por perversión sexual, hasta el punto de que el nombre de la ciudad llegó a significar pecado homosexual.
Tan malos eran sus habitantes que intentaron violar a dos ángeles enviados a rescatar a Lot y su familia del inminente juicio sobre Sodoma (Gn. 19:4-11).
En otro paralelo entre los días de Noé y Lot con el regreso de Cristo, tanto Noé y su familia como Lot y su familia fueron llevados a un lugar seguro antes de que cayera el
juicio. Eso representa el arrebatamiento de la Iglesia antes de la tribulación y la preservación de la ira de Dios para los que se conviertan durante la tribulación. Puesto que el arrebatamiento es para la Iglesia, es significativo
que ninguno de los pasajes que describen el acontecimiento (Jn. 14:1-3; 1 Co. 15:5152; 1 Ts. 4:13-18) mencionan el juicio.