Dios nos salva y nos transforma, capacitándonos para andar en los caminos que Él ya preparó para cada uno de nosotros. La clave para alcanzarlos es mantener un corazón humilde y sencillo mediante una buena relación con Dios. “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” Efesios 2:10.